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De Documentalista a Community Manager

La cosa va de preguntas. Otra de las que frecuentemente me formulan es: “¿cómo llega una documentalista a interesarse por las redes sociales y el Community Management en general?”. Y la respuesta es bien sencilla: por un lado, siempre he estado interesada por las redes sociales, y puede decirse que las uso desde hace algunos años, aunque ahora me doy cuenta que ni he utilizado todas la que debiera, ni a las que he utilizado les he sacado provecho, pero eso es otra historia; por otro, estoy desempleada desde hace algún tiempo y creo el reciclaje profesional es una posible solución. Día a día, he estado llevando una búsqueda de empleo activa al 100%, haciendo realidad aquello de “buscar un trabajo es un auténtico trabajo”. Puesto que soy documentalista de profesión, una de las páginas que consultaba a diario, y puede decirse que hora a hora, era la de RecBib. Ahí, además de encontrar ofertas varias sobre el mundo de la Documentación y la Biblioteconomía, veía frecuentemente ofertas de community manager, social media, gestor de contenidos, etc., y claro, las primeras veces me preguntaba, y con perdón: “¿qué coño es esto?. A partir de ese momento, fui informándome, leyendo, preguntando, volviendo a leer y a preguntar…

Colaboré con dicha página editando un artículo personal para su sección “24 horas con”. En el artículo, que publicaron el día de la huelga general, relataba un día completo de mi vida, de mi vida de desempleada. En él decía: “ando liada intentando vislumbrar cómo será el documentalista del futuro para poder completar mi formación, ¿quizá sea el documentalista digital?”. Aún no sabía el berenjenal en el que me iba a meter poco después…

Gracias al artículo, contacté con Julián Márquina, community manager en Baratz y director en RecBic. Él me ayudó mucho y respondió estoicamente a las numerosas dudas que me iban surgiendo. Conclusión: me lanzo, voy a ponerme a estudiar de nuevo, y pienso… puff, ¡qué pereza! (aunque hora me alegro y mucho).

A partir de ahí, empieza una auténtica odisea, la de buscar una formación que me guste, que se adecue a las necesidades del mercado, que no sea un máster de dos años y, si puede ser, que cumpla los requisitos para ser subvencionado por el Estado dentro de su programa de becas de matrículas en másteres para titulados en desempleo. Esto último no pudo ser, fue misión imposible, el porqué lo contaré en el próximo post, que por hoy me he extendido demasiado…

Intentaré, en la medida de lo posible, enlazar un vídeo por post. El de hoy, a simple vista, parece no tener relación con el tema que le precede, pero la tiene. La crisis nos ha llevado a muchos a replantearnos nuestro futuro laboral, y para entender por qué hemos llegado a este punto, quien mejor que Leopoldo Abadía para explicarnos con un toque de humor cómo unos pocos se han forrado a costa de muchos. Estar con el ceño fruncido no va a mejorar las cosas, así que mejor sonriamos.

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